RINCON DEL PEREGRINO 

Nos gustaría rellenar esta página con tus anécdotas, tus experiencias o cualquier cosa interesante o divertida que quieras contarnos, así como con los “consejos” que, fruto de tu experiencia en el Camino,  te gustaría hacer llegar a otros peregrinos…

Puedes enviárnoslo a nuestra direccion de contacto. 

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DEL PEREGRINO
1- Seguirás las flechas, sobre todas las cosas.
2- No recorrerás kilómetros en vano.
3- No descansarás ni en fiestas.
4- Llamarás a tu padre y a tu madre.
5- No pararás.
6- No llevarás calcetines impuros.
7- No te quejarás.
8- No dirás falsas distancias al hablar.
9- No consentirás pensamientos ni deseos de irte.
10- No codiciarás las ampollas ajenas.

Estos diez mandamientos se encierran en dos: andarás sobre todas las cosas y cuidarás de la mochila del prójimo como de la tuya misma.

HABITOS DIETETICOS O PRONUARIOS GASTRONOMICOS DE UN PEREGRINO

No se trata de hacer aquí una minuciosa descripción de dietas ni de aportes calóricos o plásticos
de las mismas, ni mucho menos una guía de establecimientos de alimentación o restauración a lo largo de la ruta, sino de orientar, de forma breve y concisa, a quienes pretenden hacer el camino, sobre qué y cómo comer durante la peregrinación, fruto, todo ello, de experiencias –propias o transmitidas por otros caminantes- adquiridas en el camino mismo. Son, pues, medidas de orden práctico de qué hacer en cualquier momento a lo largo del día. Vamos a ello sin más preámbulo

Antes de dar por finalizada cada jornada ¡NO OLVIDAR!, que a la mañana siguiente hay que desayunar, y prepararse a tal efecto, teniendo en cuanta que en los albergues no hay cafetería –y en muchos- ni siquiera cocina donde preparar el más frugal desayuno.

¿Qué desayunar? Algo fácil y rápido de preparar, en cuya tarea no se molesta a los demás peregrinos y de rápida asimilación, de forma que se ponga uno “en marcha” ¡ya!. Así: un café (soluble instantáneo) con azúcar, media “barrita energética” (azúcar, miel, higos y frutos secos triturados) de venta en farmacias y tiendas especializadas y un par de vasos de agua. No le va mal añadir un complejo vitamínico (rico especialmente en las del grupo B): espabila y mitiga un tanto el cansancio de la víspera. Otras alternativas: envases individuales de leche y cacao (u otros), leche condensada en tubo y cacao en sobrecitos, magdalenas (y/ u otras pastas), fruta o mermelada (bote pequeño, que dura más de dos días; así no se estropea). ¡No olvidar beber! Recordar al respecto que algunas bebidas de cola llevan azúcar –hasta 50gr./envase- y cafeína, que animan, pero al poco dan sed.

Llevar a mano frutos secos (algunas de esas bolsitas de “mezcladillo” que se encuentran en cualquier parte), pesan poco, alimentan mucho, su sal ayuda a mantener el equilibrio hidro/electrolítico; apetecen siempre y no son caras. ¡Ah!, y entretienen el hambre y el desasosiego.

Evitar las comidas copiosas, en especial si hay que seguir caminando.
Es preferible comer más veces y menores cantidades. De ordinario, desde bastante temprano, se comienzan a encontrar abiertos establecimientos (bares de carretera/gasolineras) en que poder abastecerse; algo elemental: un bocadillo, una bebida, un café (ahora ya ¡calentito!). Los bocadillos suelen ser grandes en magnífica relación calidad/cantidad/precio; así pues es preferible tomar medio bocadillo cada dos horas que uno cada cuatro (lo primero ayuda, aun tiempo, a regular los tiempos de descanso).Otra alternativa es parar en el horno o la tienda del lugar de paso y comprar con que preparar una colación acorde a las necesidades, gusto y presupuesto (siempre es más barato así). No cargar la mano en comidas muy saladas, dan sed; o muy aceitosas (son más pesadas). Mejor fiambres ligeros, queso y fruta.

Capítulo muy importante: LA BEBIDA. No suele ser necesaria la cantimplora, puesto que los lugares donde beber suelen estar lo suficientemente próximos como para no pasar sed. Cuando se tengan dudas sobre las posibilidades de abastecimiento pueden comprarse envases desechables de reducida capacidad: agua (es la bebida de elección), bebidas tónicas, refrescos de cola o zumos, o esas bebidas llamadas “isotónicas” tan de moda ahora), y que se encuentran con relativa facilidad, a lo largo de todo el camino.Se desaconsejan -durante la marcha- las bebidas alcohólicas, incluso las “moderadamente” porque aplanan.¡Ah!, y quien se lleve cantimplora o botella debe desechar el agua que le quede cada vez que vaya a rellenarla, y enjuagarla con el agua nueva (mejor dos veces) antes del relleno. ¡No mezclar nunca aguas! Se producen diarreas.Sea como sea, algún día y algún rato se pasa sed, pero eso también forma parte del camino.

¿Comida o cena?. Cuando se dé por finalizada la etapa se puede hacer la comida fuerte. Los muy rápidos pueden hacer esta comida a mediodía y echarse luego una reparadora siesta.No obstante, es preferible que la comida fuerte –la fundamental- sea la cena a una hora temprana, incluso con vino (el vino calienta la tripa, libera el espíritu y ayuda a bien dormir). Piénsese que la noche es el más largo periodo de tiempo sin comer (de unas ocho horas). Quién no cene bien tendrá frío en la cama y sentirá más agujetas a la mañana siguiente.

¿Dónde y qué comer/cenar?. Aunque no siempre es posible hacerlo en un restaurante –a veces no hay- si es conveniente hacerlo así de vez en cuando, para romper con la monotonía de bocadillos y conservas. A lo largo de toda la ruta la mayoría de establecimientos ofrecen un llamado “menú del peregrino” a un precio generalmente asequible; de ordinario estos menús están bien concebidos. Son nutritivos, equilibrados, apetecen y entran bien (calentitos/caldosos). Pese a que suele haber una bastante buena relación calidad/precio, preguntar antes de sentarse en la mesa sobre composición e importe de los mismos, en evitación de desagradables sorpresas.¡Ojo con los huevos fritos y las salsas!Otra solución más barata, pero no siempre posible, son los alimentos precocinados y los preparados para tomar, enlatados; y como alternativa a ellos están las ensaladas, de esas llamadas “mixtas”, que admiten grandes variaciones (verduras, atún, huevo duro, aceitunas, queso, manzana –el contraste dulce/salado es estupendo- fiambres, etc.); se requiere, en este apartado, la existencia de cocina y “cacharros” en los albergues; se sustituirá el vinagre por zumo de limón y se obtendrán sal y aceite bien de la lata del atún, o bien de la paisana de enfrente (a veces suelen echar una mano graciosamente). La ensalada constituye un plato barato, completísimo, apetitoso y ligero.

Los cubiertos no suelen ser necesarios, pero sí una buena navaja de campo, un sacacorchos y un abrelatas, todo lo más ligero posible. No va mal llevar una cucharilla “de postre” especial desayunos.

Tened siempre bien presente que, en ocasiones, no hay restaurante, ni bar, ni horno, ni tienda, y hay que estar preparados ante esa contingencia. Preguntad en núcleos donde si puede uno abastecerse, y en caso de duda coged –pese a la incomodidad y al peso añadido- algo con lo que mitigar el hambre en el camino o con qué cenar y desayunar al día siguiente en el albergue.

Y para terminar, una advertencia importantísima_ ser parcos en el comer y en el beber; se camina mejor, pero es que, además, en el camino, pese a las largas caminatas, la mochila y las inclemencias meteorológicas, ¡se consume menos energía de lo que habitualmente se piensa! (1000cals./17kms., según peso) de forma que no es infrecuente terminar la peregrinación con unos kilitos más de los que se pesaban antes de partir. ¿Cómo puede ser?… ¡Pues es!. Y al camino no hay que ir, necesariamente, a sufrir, pero tampoco hay que convertirlo en unas “jornadas gastronómicas”.

Y esos es todo. ¡De provecho sirva!

CONSEJOS MÉDICOS. TRATAMIENTO DE LESIONES

Nada más fácil y más difícil a la vez que transmitir unos consejos médicos al caminante y ser, a la vez, peregrino y médico. No siempre la ortodoxia médica es buena compañera de camino.
Para la peregrinación, la ayuda más inestimable es tener claro lo que quieres: “llegar a Santiago”; lo otro, la falta de seguridad en nuestras fuerzas, el sol y los guijarros, es secundario. Llegado el momento, las ayudas aparecerán.

Si has peregrinado, ya lo sabes y, si no, es lo primero que tengo que decirte; confía en todo lo que te rodea. Para casi la totalidad de las dificultades de esta travesía, por kilómetro de trazado, pero también de tu vida, espera y confía.

Lo primero, comienza ligera de equipaje, si no es antes, lo tendrás que hacer después, de 6 a 10 kg. Máximo, contando con la previsión de comida, será suficiente.

El entrenamiento previo te da confianza en ti mismo, eso siempre es interesante, más en una experiencia como esta; pero recuerda: te ayudará más tu confianza que el “fondo” que hayas adquirido, porque el Camino de Santiago es una muy peculiar forma de caminar; los kilómetros no cuestan lo mismo en unas circunstancias climáticas que en otras, pero tampoco según el momento interior de reflexión que lleves. Así que recurre a tu autoconfianza y de 20 a 40 kilómetros, “Ancha es Castilla” según tus fuerzas.

“Los pies”, a los pies mímales, son tu sustento_ hay múltiples métodos; el esparadrapo tipo LEUCOPLAST para hacer de segunda piel y aumentar la resistencia de tu planta, adherido directamente, más luego el calcetín, manteniéndolos 5 ó 6 días porque aguantan las duchas. Están las segundas pieles, ya comercializadas, que aunque son caras pueden ser interesantes si ya tienes pequeñas abrasiones o ampollas.

Si ya tienes ampollas, el pinchazo con aguja e hilo y, si son muy extensas o dolorosas, el acolchado, ya sea con aislantes tipo SPONTEX o con SALVACALLOS comerciales; para que el peso del cuerpo no caiga sobre la pápula directamente.

Antes O después de la caminata masajea los pies y pantorrillas con cremas vasoconstrictoras si tienes mala circulación, o antiinflamatorias, si estás muy dolorida; si te gustan los remedios naturales, las cremas de ÁRNICA cumplen esos dos cometidos. El cuidado de los pies es un “ritual”, lee ésta palabra en su sentido literal, puede ser desde un diálogo íntimo con uno mismo a motivo de comunicación e intercambio de experiencias.

Si tus pies sudan mucho, camina con un fino calcetín de hilo o algodón, yo no soy partidaria de los de lana en verano y en Castilla; si no te sudan, prueba a caminar sin calcetines, la termorregulación es mejor y podrás quitarte sin pereza las zapatillas y meter en ríos y fuentes los pies. Con esto harás un entrenamiento cardiocirculatorio que te mejorará la circulación de por vida y te refrescará y vitalizará en ese momento de máximo cansancio y calor. Sólo una precaución; no te quedes en el agua fresca de los regueros a invernar, mete dos o tres minutos los pies en el agua, los sacas y que se sequen al sol, repitiendo dos o tres veces más el proceso. Llegará la calma a tus pies.

Las diarreas y desfallecimientos son dos fantasmas que nos acechan en el camino. Si son las normales, tienen fácil solución. Para las diarreas, un par de cucharaditas de ARCILLA de uso interno, que os aconsejo llevar en vuestro pequeño botiquín: corta la diarrea de peor presagio. El resto, que lo haga el comer arroz unos días, aunque sea paella y no arroz blanco. Os lo agradecerá el paladar, y el intestino. También la infusión de SALICARIA para los que conoceis plantas, porque la encontrareis silvestre en toda la ruta. Quedando siempre un antidiarreico convencional a buen recaudo por si fuera necesario. Para los desfallecimientos, las pastillas de glucosa que se suelen usar en montaña, son un buen compañero en el botiquín. Esto y el descanso reponen a cualquiera, pero para evitarlo, nada como un desayuno en el que no falten unos frutos secos y unas frutas desecadas tipo pasas, ciruelas u orejones. Además, si estos días tomais cualquier complemento vitamínico, os encontrareis más en forma.

Por lo demás, el campo de las lesiones, esguinces y tendinitis, puede que durante kilómetros sea vuestra pequeña tortura. Una crema antiinflamatoria local y un masaje, pueden ser de ayuda pero, lo que es totalmente eficaz es el sistema de vendaje llamado vendaje funcional (hay editados algunos libros sobre el tema). En este momento, hay muchos hospitaleros que saben hacer estos vendajes. Que el destino te tenga reservado uno si lo necesitaras!

Este método tan eficaz para conseguir seguir andando cuando el médico te recomiendo para o volver a casa, se basa en pocos principios:

1ª Ley. Facilitación de los tejidos, es decir, hacia donde no duele.

2ª Ley. En casos de esguinces, corregir la posición de la articulación un poco hacia la posición contraria de donde se ha torcido.

3ª Ley. Realizar un ligamento o tendón artificial con esparadrapo tipo LEUCOPLAST que se adhiere pero no hace heridas. Este pequeño artilugio de vendas puede que permita que un mal paso en el camino te retire, pero, sino, recuerda que no hay nada casual y que , un poco de descanso, también puede ser una buena opción para captar lo que se tenga que ofrecer el Camino.

¡¡¡ULTREIA!!!