TESTIMONIOS DE PEREGRINOS 

Si tienes curiosidad por saber lo que siente un peregrino cuando llega al albergue cansado y hambriento, lee estos testimonios recogidos del libro de nuestro albergue de Santander.
 Agosto de 2001
Muchas gracias por la acogida y los sabios consejos que nos has dado y, sobre todo, la generosidad del recibimiento.
Espero que la Diputación, el gobierno autonómico, el Ayuntamiento y demás autoridades públicas se pongan de acuerdo para promocionar y mejorar este camino que en nada tiene que envidiar al “francés”.
ULTREIA!!!
(Miguel, Barcelona)

 Julio de 2001
Qusiera rendir un homenaje muy fuerte a los hospitaleros que acogen con tan grande paciencia a los peregrinos cansados que hablan mal español.
Quisiera también confirmar lo que escribió René de Lyon sobre el Camino del Norte y sobre P.Pablo. Pero haciendo un tal Camino con condiciones más difíciles que en el Camino Francés se comprende mejor la pobreza y los pobres. Tenemos que no olvidar que el Camino es un Camino de penitencia.
Que Dios bendiga a los que andan y a los que acogen los peregrinos.
(Pierre. Córcega)

Abril de 2001

Iniciamos aquí nuestra peregrinación a Santo Toribio de Liébana llenos de fé y esperanza por llegar. Sabemos que sería pedir demasiado encontrar refugios tan maravillosos como este. Ya nos conformaríamos con que nos recibiesesn con la simpatía y amabilidad que en este. El peregrino necesita pocas cosas, pero las necesita de verdad.
(Emiliano y Manuel. Barcelona)
5 de Enero de 2000
Aquí he encontrado ayuda, hospitalidad y amistad. Si todos los albergues, no, si todas las personas en el Camino fueran así, nos ayudarían a ser mejores personas y alcanzaríamos el jubileo antes de llegar a Compostela. Es cierto que en el Camino de la Costa se encuentran mejores paisajes, pero poco espíritu peregrino. Pues aquí hay una excepción… un hito del Camino.
Gracias, Eskerrik asko.
(Peregrinos de Berlín y Gernika)

 Noviembre de 2000
En mis casi diez días de peregrinación (Irún-Santiago) este ha sido el primer refugio para peregrinos que me he encontrado, gracias a Dios. Agradecido a la señorita Maruja que me ha atendido maravillosamente a pesar de que al principio dudaba de mi, (por estas fechas no suele pasar ni el “tato”) por si estaba haciendo el Camino de Santiago, entonces es cuando debí mostrarle mis pies. Al final optó por abrirme el refugio porque decía que tenía cara de buena persona (en lo más oculto de mi barba y roña).
En fin, todavía no sé muy bien que es lo que estoy haciendo porque en estos días no hay mucho ambiente de “Camino”, por no decir ninguno. A veces cuesta separarse de tu vida cotidiana y de todos los prejuicios que has ido acumulando, pero, aunque cueste, hay que liberarse de ellos para poder llevar una vida sana. Para mi el “Camino” es una comparación de la vida misma, por lo que hay que luchar como un jabato para descubrir todas las cosas bonitas que tiene, aún cuando no le encuentres ningún sentido.
Buen Camino
Pd. Apagar los móviles, no se puede estar en todo.

 Octubre de 2000
Con cada ampolla un mal pensamiento menos… eso me había propuesto y, con la juerga que os llevais aquí, a las dos horas de llegar, ya me habeis cambiado el ánimo. ¡Anda Maruja, que no te llevaré (aunque sea a rastras) a besar al Santo algún día de estos! Bueno, pues antes de embarcarte en la aventura, voy a hacer de “espía” y descubrir lo mejor de la ruta del Norte… y por cada ampolla que no me salga, gracias al sabio consejo de Antonio, le pediré algo a Santiago desde detrás de la columna.
(Cristina- Valencia)

 Septiembre de 2000
Me llamo Felipe y soy la primera persona que creía que nunca me podía embarcar en una situación como esta. Pero ahora entiendo todos los comentarios de otra gente que ha hecho algo parecido en otras ocasiones. Ha sido un día duro el de hoy y mañana promete ser peor, pero eso no me desanima ya que llevo buena compañía, otra cosa que quería agradecer a gente como la que me ha abierto esta tarde la puerta ya que, sin ellos, no se puede hacer este tipo de caminos… nos dan calor cuando tenemos un día duro, en el que estás cansado y con ganas de volverte a casa. 
Gracias a todos y que nada ni nadie pueda evitar lo que estais haciendo por nosotros.
GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.
(Felipe. Cantabria)